Ser maestro o maestra es una misión
importante, la cual no es nada fácil porque somos quienes formamos personas de
bien, autónomas e independientes, quienes dejamos huellas para lo largo de la
vida en los niños y niñas.
A lo largo de esta práctica
tuve la oportunidad de conocer a través de las distintas situaciones vividas
cuales son mis fortalezas y debilidades como futura docente que seré. Lo
hermoso de ver cómo crece un niño a nivel de conocimiento con un poco de esfuerzo
y trabajo, como con una mirada te dice mil palabras, como en poco tiempo llegas
a sentir un amor tan grande y puro que no tiene comparación.
Con cada una de las
actividades realizadas pude sentir que un niño o una niña es un regalo que Dios
te lo envía para llenarte de alegrías, pero también tristezas, puesto que una
lagrima de un niño duele más que mil golpes, por eso ser docente significa reflexiva,
que ayuda enfrentar y responder a los
problemas de una manera positiva dándose cuenta que cada error tiene una
intención, ya que ayuda a enriquecer la experiencia en el proceso educativo y
como personas profesionales.
No hay que tener miedo
a experimentar con nuevas técnicas y aplicar los conocimientos que se han
adquirido a lo largo de la carrera más bien hay que tener miedo a una cara de disección
de un niño, puesto que son ellos los seres más críticos pero a la vez son los más
sinceros que te harán saber cuándo te equivocas pero también te harán una
fiesta cuando algo te sale bien. Lo importante
es aprender de lo bueno y de lo malo y saber cómo identificarlo en el futuro,
para no seguir cometiendo errores y brillar con la estrella propia que tiene
cada ser humano dentro de si mismo.
Nunca olvides que:


No hay comentarios:
Publicar un comentario